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	<title>Sistemas de la Familia Interna Archives &#8211; Landana Terapia</title>
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	<description>Centro de Psicología, Sexología y terapia de pareja</description>
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	<title>Sistemas de la Familia Interna Archives &#8211; Landana Terapia</title>
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		<title>El estrés laboral: por qué sientes que “una parte de ti” no puede parar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[LT_Admin_7301]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 06:54:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad laboral]]></category>
		<category><![CDATA[autocompasión en el trabajo]]></category>
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		<category><![CDATA[IFS terapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando sentimos ansiedad, frustración o miedo en el trabajo e intentamos luchar contra esas emociones, muchas veces se vuelven todavía más intensas? En nuestra consulta de psicología en Tres Cantos, cada vez vemos con más frecuencia a personas que acuden por estrés laboral, agotamiento mental, dificultad para concentrarse, [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando sentimos ansiedad, frustración o miedo en el trabajo e intentamos luchar contra esas emociones, muchas veces se vuelven todavía más intensas?</p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En nuestra <strong>consulta de psicología en Tres Cantos</strong>, cada vez vemos con más frecuencia a personas que acuden por estrés laboral, agotamiento mental, dificultad para concentrarse, irritabilidad o sensación de no poder desconectar. A veces no se trata solo de tener mucho trabajo, sino de cómo lo vivimos internamente: qué exigencias nos imponemos, qué miedo aparece cuando sentimos que no llegamos y qué partes de nosotros intentan protegernos, aunque lo hagan de una manera agotadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la <strong>terapia psicológica</strong>, y en concreto desde el modelo de los Sistemas de Familia Interna —IFS, por sus siglas en inglés— desarrollado por Richard Schwartz, podemos entender mejor por qué ocurre esto y cómo empezar a manejarlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué es el modelo IFS?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo IFS propone que dentro de cada persona existen diferentes “partes internas” que pueden sentir, pensar o reaccionar de maneras distintas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no significa que estemos divididos ni que haya algo raro en nuestra mente. Significa que somos más complejos de lo que parece. Una parte de ti puede querer descansar, otra puede exigirte hacerlo todo perfecto y otra puede tener miedo a fallar. Todas intentan ayudarte, aunque a veces lo hagan de formas que aumentan el malestar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de estas partes internas, el modelo habla del <strong>Self</strong>, una dimensión más calmada, curiosa y compasiva desde la que podemos observar lo que nos ocurre sin juzgarnos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las partes internas y el estrés laboral</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No hay un número concreto de partes internas, pero en IFS suelen agruparse en tres grandes tipos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Partes protectoras:</strong> intentan evitar errores, críticas o situaciones dolorosas. A veces se vuelven exigentes, perfeccionistas o controladoras.</li>



<li><strong>Partes heridas o exiliadas:</strong> contienen miedo, inseguridad, vergüenza o experiencias pasadas de fracaso, rechazo o desvalorización.</li>



<li><strong>Self:</strong> permite observar lo que sentimos con más calma, escuchar nuestras emociones y responder de manera más equilibrada.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El estrés laboral no se entiende solo como una reacción a la carga de trabajo, los plazos o la presión externa. También tiene que ver con lo que se activa dentro de nosotras y nosotros cuando esas situaciones aparecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, es importante no perder de vista algo fundamental: no todo el malestar que aparece en el trabajo es un “problema interno” que deba resolverse hacia dentro. En muchas ocasiones, el estrés laboral tiene que ver con condiciones externas desmedidas: sobrecarga de tareas, falta de reconocimiento, precariedad, ritmos imposibles o entornos laborales poco cuidados. Darse cuenta de esto es clave, porque no todo se soluciona con herramientas psicológicas. Hay malestares que señalan algo que necesita cambiar fuera: en la organización del trabajo, en las condiciones laborales o en el contexto social. Poder distinguir entre lo que depende de una misma persona y lo que forma parte de una exigencia externa excesiva es un paso importante para no cargar con una responsabilidad que no corresponde.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un ejemplo cotidiano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Imagina que tienes que entregar un informe importante, preparar una reunión o responder a varios correos urgentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que aparezca una parte exigente que diga:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Tienes que hacerlo perfecto”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Otra parte puede sentirse sobrepasada:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“No puedo con todo”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá también aparezca una parte insegura:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“¿Y si me equivoco? ¿Y si piensan que no valgo?”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Cada una de esas partes intenta protegerte a su manera. La exigente quiere evitar errores. La abrumada intenta avisarte de que estás llegando al límite. La insegura teme una consecuencia dolorosa. El problema es que, cuando todas hablan a la vez y ninguna se siente escuchada, la tensión interna aumenta.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Por qué luchar contra tus emociones empeora el estrés</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando intentamos suprimir la ansiedad, la frustración o el miedo, muchas veces esas emociones se intensifican.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, si te dices: “No debería ponerme nerviosa con este proyecto” o “No puedo sentirme así”, tu cuerpo puede entrar todavía más en alerta. La emoción no desaparece; simplemente se queda intentando llamar tu atención con más fuerza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una <strong>terapia psicológica</strong> basada en una mirada compasiva, no se trata de eliminar esas partes internas, sino de escucharlas, entender qué intentan hacer por ti y ayudarlas a ocupar un lugar menos extremo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Estrategias prácticas para manejar el estrés desde IFS</h2>



<h3 class="wp-block-heading">1. Conecta con tu Self compasivo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Haz una pausa de unos minutos. Respira. Observa cómo está tu cuerpo: tensión en los hombros, presión en el pecho, nudo en el estómago, cansancio, aceleración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No intentes cambiarlo de inmediato. Solo observa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puedes preguntarte:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“¿Qué parte de mí está activada ahora mismo?”<br>“¿Qué emoción está intentando llamar mi atención?”</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Este gesto sencillo ayuda a salir del piloto automático y a responder desde un lugar más calmado.</p>



<h3 class="wp-block-heading">2. Escucha tus emociones sin juzgarlas</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Después de esa pausa, prueba a preguntarle a esa emoción:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“¿Qué quieres decirme?”<br>“¿Qué necesitas ahora?”<br>“¿De qué intentas protegerme?”</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez descubras que la ansiedad quiere ayudarte a anticipar riesgos, que la exigencia intenta evitar una crítica o que el agotamiento está pidiendo límites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchar una emoción no significa obedecerla sin más. Significa reconocer que tiene una función.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3. Integra tus partes internas</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Puedes imaginar tus emociones y pensamientos como un equipo de trabajo interno. Cada parte tiene una función, aunque a veces se pase de intensidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La parte exigente puede ayudarte a hacer bien las cosas, pero no debería dirigirlo todo. La parte cansada puede recordarte que necesitas parar. La parte insegura puede señalar algo que necesita cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo no es expulsar ninguna parte, sino que puedan dialogar mejor entre ellas. Hay que saber que la parte más exigente suele recibir mucho refuerzo de superiores, responsables, compañeras y la misma empresa, pero psicológicamente necesitamos escuchar a las otras partes también para que no se produzca un desequilibrio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cómo aplicarlo en la vida laboral cotidiana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Si tienes un proyecto importante, puede aparecer una parte protectora que diga:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Trabaja más rápido, no pares, no puedes fallar”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, otra parte puede sentirse agotada o sobrepasada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Self, puedes intentar algo distinto:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Reconocer la presión sin juzgarla.</li>



<li>Aceptar que la parte abrumada tiene razones para sentirse así.</li>



<li>Organizar la tarea de manera más realista.</li>



<li>Poner límites cuando sea necesario.</li>



<li>Pedir ayuda si el malestar se mantiene o empieza a afectar a tu vida.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">El estrés laboral no siempre desaparece por completo, pero aprender a escucharte puede reducir su intensidad. Con práctica y acompañamiento profesional, es posible trabajar con más calma, claridad y autocompasión.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cuándo pedir ayuda profesional</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Conviene pedir ayuda si el estrés laboral se mantiene durante semanas, si afecta al sueño, al estado de ánimo, a la concentración o a las relaciones, o si aparece una sensación constante de bloqueo, miedo o agotamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestra <strong>consulta de psicología</strong>, podemos explorar qué factores laborales, personales y emocionales están sosteniendo ese malestar. La <strong>terapia psicológica</strong> puede ayudar a comprender tus patrones internos, revisar la autoexigencia, trabajar la ansiedad laboral y aprender formas más saludables de relacionarte con el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Pero cuidado! La terapia psicológica no solo ayuda a entender y regular el malestar interno. También puede ser un espacio para pensar qué está pasando en el entorno laboral y qué necesitas en este momento. A veces implica preparar conversaciones difíciles con responsables o equipos de trabajo, poner límites, revisar derechos laborales o pedir cambios concretos. En otras ocasiones, puede profundizar en la pregunta sobre si ese contexto laboral es sostenible o si sería necesario plantearse un cambio de trabajo. Este tipo de decisiones no son sencillas, y contar con acompañamiento psicológico puede ayudar a transitarlas con más claridad, realismo y cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si buscas <strong>psicóloga en Tres Cantos</strong> o apoyo psicológico en Madrid, en <strong>Landanaterapia.com</strong> puedes encontrar un espacio clínico desde el que abordar el estrés laboral, la ansiedad, el perfeccionismo y el desgaste emocional con una mirada cuidadosa y no culpabilizadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Lucía de Francisco</strong></em></p>
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		<title>Deja de pelearte contigo</title>
		<link>https://landanaterapia.com/deja-de-pelearte-contigo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[LT_Admin_7301]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Mar 2026 11:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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		<category><![CDATA[Richard Schwartz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de ti no hay una sola voz Cuando pensamos en la mente, solemos imaginarla como una sola cosa: “yo”. Pero si te escuchas de verdad, es fácil notar que dentro conviven varias voces. Una parte quiere avanzar y otra se frena. Una parte se exige y otra se apaga. Una parte intenta tenerlo todo [&#8230;]</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph"><strong>Dentro de ti no hay una sola voz</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando pensamos en la mente, solemos imaginarla como una sola cosa: “yo”. Pero si te escuchas de verdad, es fácil notar que dentro conviven varias voces. Una parte quiere avanzar y otra se frena. Una parte se exige y otra se apaga. Una parte intenta tenerlo todo bajo control y otra solo quiere desconectar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto se ve en situaciones muy cotidianas: una parte de ti quiere tomar una decisión o empezar algo nuevo, mientras otra te pide que no te arriesgues. O quizá una parte sabe que necesitas descansar, pero otra insiste en que todavía no has hecho suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La mente como un sistema de partes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el psicólogo Richard Schwartz, el modelo de Sistemas de la Familia Interna (IFS) entiende la mente como un sistema de partes que se relacionan entre sí de forma parecida a una familia. Estas partes no son fallos ni enemigas: muchas veces son estrategias que se formaron para protegernos y ayudarnos a sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema aparece cuando se vuelven rígidas y actúan en automático, como si solo hubiera una manera de funcionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, una persona que aprendió muy pronto que tenía que hacerlo todo bien puede desarrollar una parte muy exigente. Esa parte no aparece para hacer daño, sino para evitar el error, el rechazo o la sensación de no ser suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Qué es el Yo Esencial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de las partes, Schwartz describe el Yo Esencial. No es otra parte más, sino un estado de liderazgo interno que suele sentirse como calma, claridad, curiosidad y compasión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo de IFS no es eliminar partes, sino que el Yo Esencial lidere para que las partes puedan relajarse y recuperar flexibilidad. No se trata de dejar de sentir miedo, exigencia o tristeza, sino de que esas partes no tengan que tomar el mando todo el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las partes que más suelen aparecer</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de este sistema suelen aparecer algunos roles frecuentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partes protectoras que controlan: son las que intentan anticiparse, organizar, evitar errores o mantener todo bajo control. Por ejemplo, esa voz que quiere revisar todo una y otra vez o hacerlo perfecto para que nada falle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partes que apagan el malestar rápido: aparecen cuando el dolor ya está encendido y buscan bajarlo cuanto antes. Por ejemplo, cuando después de un día difícil solo quieres desconectar mirando el móvil durante horas o apagándote emocionalmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partes vulnerables: son las que sostienen dolor, vergüenza, miedo o tristeza. Muchas veces están más escondidas, precisamente porque otras partes han aprendido a protegerlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El cambio empieza cuando dejas de luchar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta mirada, el cambio empieza cuando dejamos de pelear con lo que sentimos y nos preguntamos qué intenta proteger esa parte. Esto cambia mucho la relación interna. En lugar de pensar: “otra vez estoy siendo débil” o “debería dejar de sentir esto”, la pregunta pasa a ser: “¿qué intenta evitar esta parte?” o “¿qué teme que pase si deja de actuar así?”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un ejercicio para escuchar a tus partes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejercicio sencillo que propone Schwartz para practicar esto es la visualización del sendero. Puedes hacerlo en casa o venir a consulta donde una psicóloga que te ayudará a comunicarte con tu familia interna.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 1. Busca un momento tranquilo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Reserva entre cinco y ocho minutos en un lugar en el que puedas estar sin interrupciones.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 2. Empieza por la respiración y el cuerpo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Respira lento y nota el cuerpo, sin intentar vaciar la mente. No se trata de dejar la mente en blanco, sino de estar un poco más presente.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 3. Identifica la parte que está más presente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Observa qué emoción o voz interna está más activa en ese momento y reconócela como una parte. Puede ser una parte crítica, una parte ansiosa, una parte que quiere huir o una parte que se siente triste.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 4. Háblale sin pelearte con ella</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lugar de luchar con esa parte, prueba a decirle internamente: <strong>“Te veo, gracias por intentar ayudar; ¿puedes darme un poco de espacio unos minutos mientras respiro y me escucho?”</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 5. Imagina el sendero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, imagina que caminas por un sendero sencillo y tranquilo, intentando mantenerte en esa actitud de Yo Esencial, aunque sea un poco.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 6. Si aparece otra parte, no la expulses</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si aparece otra parte, como una crítica, miedo, prisa o evitación, no la eches. Salúdala, pregúntale qué teme que pase si no hace su trabajo y qué necesitaría para relajarse un poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, vuelve al camino.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 7. Cierra el ejercicio</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al terminar, agradece lo que haya aparecido y apunta dos cosas: qué partes salieron y en qué momento sentiste más calma o más espacio interno.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Paso 8. Si te desbordas, para</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si durante el ejercicio te desbordas, detente, enfócate en tu respiración y vuelve al presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este ejercicio es orientativo y no sustituye una sesión de psicoterapia. Si hay trauma, disociación o te desbordas con frecuencia, mejor hazlo con acompañamiento profesional en consulta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IFS propone algo muy simple, pero muy distinto a lo que solemos hacer: no ganar una guerra interna, sino cambiar la relación con lo que te pasa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando dejas de tratar tus emociones como un enemigo y empiezas a verlas como partes que intentan protegerte, aparece más espacio para entenderte. Y en ese espacio, el Yo Esencial puede tomar el mando: estar presente con calma, escuchar sin juicio y ayudar a que cada parte baje la intensidad, encuentre su función real y deje de empujarte de un extremo a otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Belén Heese</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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