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	<title>entorno natural Archives &#8211; Landana Terapia</title>
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	<description>Centro de Psicología, Sexología y terapia de pareja</description>
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		<title>Cuidar lo que nos cuida: naturaleza y bienestar psicológico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[LT_Admin_7301]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 16:33:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Hay días en los que apetece salir a dar una vuelta porque llevamos demasiadas horas en casa, delante del ordenador o dándole vueltas a lo mismo. A veces volvemos más despejadas, aunque lo que nos preocupaba siga pendiente. Esa experiencia tan corriente tiene bastante que ver con lo que estudia la psicología cuando investiga la relación entre naturaleza y salud mental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El contacto con la naturaleza puede introducir pequeños cambios en nuestra manera de sentir y de prestar atención. De ahí el interés por estudiar su relación con el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo. También hay libros que ayudan a comprender esa experiencia desde otros lugares: la biología, el cuidado de las plantas o nuestra fascinación por las montañas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Biofilia</em>, de Edward O. Wilson; <em>La mente bien ajardinada</em>, de Sue Stuart-Smith, y <em>Las montañas de la mente</em>, de Robert Macfarlane, ofrecen tres formas de acercarnos a una pregunta bastante cotidiana: ¿por qué a veces nos encontramos mejor después de pasar un rato al aire libre?</p>



<h2 class="wp-block-heading">Biofilia y nuestra relación con lo vivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Biofilia</em>, el biólogo Edward O. Wilson desarrolla la idea de que los seres humanos tenemos una predisposición a interesarnos por otras formas de vida y a vincularnos con ellas. La curiosidad de una niña que observa una hormiga, la atención que despierta un animal o el placer de conocer un paisaje pueden leerse desde esa afinidad. Se trata de una hipótesis sobre nuestra relación con el mundo vivo, no de una explicación cerrada de todo lo que nos ocurre en la naturaleza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos pasar días enteros entre habitaciones, coches y pantallas, con muy pocas ocasiones para observar lo que vive a nuestro alrededor. Incluso cuando salimos, es fácil seguir pendientes del teléfono o atravesar un parque pensando únicamente en llegar al otro lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuperar ese contacto admite formas modestas. Conocer los árboles de una calle. Seguir el crecimiento de una planta. Volver a un mismo parque y descubrir qué cambia. La familiaridad también cuenta: un lugar empieza a significar algo cuando dejamos de atravesarlo sin mirarlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Qué dice la investigación sobre naturaleza y salud mental</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una revisión sistemática y metaanálisis de Coventry y colaboradores, publicada en 2021, reunió 50 estudios sobre actividades en la naturaleza. Encontró resultados favorables para el estado de ánimo, la ansiedad y otras medidas de bienestar psicológico en intervenciones como la jardinería, el ejercicio en espacios verdes y determinadas actividades terapéuticas al aire libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los estudios eran diversos y tenían limitaciones metodológicas. Sus resultados respaldan el interés de estas actividades como recurso de cuidado y apoyo, pero no permiten prometer que cualquier paseo produzca el mismo efecto en todas las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se ha investigado la rumiación: ese pensamiento repetitivo que vuelve una y otra vez a lo que nos preocupa sin ayudarnos demasiado a resolverlo. En un estudio experimental de Bratman y colaboradores, participantes sanos que caminaron durante 90 minutos en un entorno natural comunicaron una reducción de la rumiación que no se observó en quienes recorrieron un entorno urbano. Fue un resultado concreto, a corto plazo; no una demostración de que caminar cure la depresión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación deja abierta una cuestión interesante: cuánto aporta el paisaje, cuánto el movimiento, cuánto la compañía o el hecho de disponer de un tiempo sin obligaciones. En la vida cotidiana, además, esas experiencias suelen aparecer juntas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La mente bien ajardinada y el cuidado de las plantas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La psiquiatra Sue Stuart-Smith entrelaza en <em>La mente bien ajardinada</em> experiencias personales, historias clínicas e investigación para explorar la relación entre jardinería y vida emocional. El jardín aparece como un lugar donde trabajar con las manos, cuidar y participar en procesos que necesitan tiempo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de esa lectura, merece la pena detenerse en una experiencia sencilla: cuidar algo sin poder controlar por completo el resultado. Podemos preparar la tierra, elegir dónde colocar una planta y aprender a regarla. Después habrá que esperar. A veces crecerá; otras, habrá que cambiarla de sitio o aceptar que no ha salido adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para quien vive pendiente de hacerlo todo bien, esa relación puede abrir un pequeño espacio de ensayo. Equivocarse con una maceta suele tener arreglo. Se observa, se aprende y se vuelve a intentar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La jardinería también permite encontrar tareas acotadas en días que se hacen difíciles. Quitar unas hojas secas, trasplantar o regar son acciones con un principio y un final reconocibles. Un huerto compartido añade, además, encuentros y conversaciones alrededor de algo que se hace en común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hace falta disponer de un jardín propio. Una jardinera o un huerto comunitario pueden ofrecer una oportunidad de explorar esta relación. Y tampoco tiene por qué gustarle a todo el mundo: habrá quien prefiera caminar, observar aves o sentarse bajo un árbol.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una ventana con vistas a los árboles</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La relación entre naturaleza y recuperación también se ha estudiado en los hospitales. En 1984, Roger Ulrich comparó los historiales de 46 pacientes operados de vesícula que habían pasado el posoperatorio en habitaciones similares, pero con una diferencia: algunas ventanas daban a unos árboles y otras a una pared de ladrillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pacientes que veían árboles permanecieron menos tiempo ingresados y necesitaron menos analgésicos potentes. Aunque el estudio era pequeño y retrospectivo, y no permite atribuir toda la diferencia a las vistas, plantea una cuestión que merece atención: qué puede ver desde su cama una persona que está enferma.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros trabajos han estudiado la presencia de plantas dentro de las habitaciones. Park y Mattson encontraron en 2009 menores niveles de dolor, ansiedad y fatiga en pacientes quirúrgicos cuyas habitaciones tenían plantas y flores, en comparación con quienes estaban en habitaciones sin ellas. En <strong>Landana Terapia, nuestro centro de psicología en Tres Cantos</strong>, tuvimos en cuenta estas investigaciones al diseñar los espacios terapéuticos. Por eso hay plantas naturales en todas las salas y en las zonas comunes: queríamos crear un entorno agradable y acogedor, cuidando también lo que nos rodea durante una sesión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando una persona pasa muchas horas en una cama, con pocas posibilidades de decidir sobre su día, lo que tiene alrededor cobra una importancia especial. Una ventana, la luz o algo vivo que observar merecen un lugar en la conversación sobre cómo hacer más habitables los espacios sanitarios.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las montañas de la mente y el ejercicio al aire libre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Las montañas de la mente</em>, Robert Macfarlane recorre la historia cultural de nuestra fascinación por las montañas. Explora cómo han cambiado los significados que les atribuimos y cómo se mezclan en ellas el miedo, la belleza, la imaginación y la atracción por el riesgo. Es una obra literaria e histórica, no un manual sobre los beneficios psicológicos del deporte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su lectura invita, sin embargo, a pensar en cómo nos relacionamos con los lugares por los que caminamos. Podemos recorrer un sendero pendientes del ritmo y del desnivel, o dejar que también nos interesen sus formas, su historia y lo que encontramos a nuestro paso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El senderismo, la bicicleta o una caminata por un parque permiten combinar movimiento y contacto con el entorno. La investigación sobre actividades en la naturaleza ofrece motivos para considerarlos recursos de bienestar, aunque resulte difícil separar todos sus componentes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conviene que la actividad elegida encaje con nuestra salud, experiencia y energía disponible. Para algunas personas será una ruta de montaña; para otras, un recorrido corto y accesible con bancos donde descansar. El cuidado puede empezar por renunciar a una distancia que hoy resulta excesiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También merece la pena revisar qué llevamos al paseo. Si acaba convertido en otra prueba que superar, quizá necesitemos permitirnos parar, dar la vuelta o dejar de registrar cada kilómetro.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Tener naturaleza cerca también depende del barrio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco todo el mundo tiene las mismas posibilidades de disfrutar de la naturaleza. En muchos lugares, los barrios con mayores recursos cuentan con más arbolado y zonas ajardinadas, mientras que otros tienen pocos espacios verdes y peor cuidados. Y salir de la ciudad requiere tiempo, transporte y un dinero del que no siempre se dispone. Recomendar el contacto con la naturaleza implica tener en cuenta estas diferencias: a veces, lo que falta es un lugar cercano y agradable al que poder ir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un parque accesible, con sombra y bancos, permite usos que un descampado sin cuidar o una plaza de cemento no ofrecen. Conservar esos espacios y atender a los barrios que tienen menos debería formar parte de cualquier propuesta que pretenda acercar la naturaleza a la vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa atención puede acompañarnos también cuando salimos al campo: respetar los senderos y las restricciones de protección, evitar molestias a la fauna y elegir, cuando sea posible, recorridos cercanos. Son lugares habitados por otros seres vivos, y nuestro paso tiene consecuencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cómo incorporar más naturaleza a la vida cotidiana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser útil empezar por algo que quepa de verdad en la semana:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Buscar un lugar cercano al que apetezca volver.</strong> Un parque, un camino o una zona arbolada que no exija organizar una excursión.</li>



<li><strong>Elegir una actividad agradable.</strong> Caminar, cuidar plantas, observar aves o pasar un rato sentada al aire libre.</li>



<li><strong>Dejar algún tramo sin audio ni pantalla.</strong> Probar qué ocurre cuando la atención puede detenerse en el entorno.</li>



<li><strong>Compartirlo si ayuda a mantener el hábito.</strong> Quedar para pasear puede facilitar tanto la salida como el encuentro.</li>



<li><strong>Ajustar la propuesta a cada momento.</strong> Habrá días para una ruta y días para diez minutos fuera de casa.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Estas ideas pueden acompañar el cuidado emocional. Si la ansiedad, la tristeza o el agotamiento están interfiriendo de forma persistente en la vida, conviene valorar también qué apoyo psicológico se necesita.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Naturaleza y psicoterapia en Landana Terapia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En <a href="https://landanaterapia.com/">Landana Terapia</a> entendemos la salud mental teniendo en cuenta a la persona, sus relaciones y las condiciones en las que vive. Dentro de un proceso de <a href="https://landanaterapia.com/terapias/terapia-psicologica/">terapia psicológica online o presencial en Tres Cantos</a>, puede ser útil explorar qué actividades ayudan a descansar, recuperar interés o encontrar compañía, y qué dificultades impiden acceder a ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces será necesario trabajar la culpa que aparece al reservarse un rato propio. Otras, el agotamiento y la <a href="https://landanaterapia.com/carga-mental-en-la-maternidad-como-afecta-al-bienestar-psicologico-y-a-la-pareja/">carga mental asociada a los cuidados</a>. Cada situación requiere escuchar qué está pasando antes de añadir otra recomendación a la lista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un paseo no arregla una jornada imposible ni resuelve una preocupación económica. Puede ofrecer un rato de alivio, de curiosidad o de compañía. Eso ya tiene valor. Y tener un lugar cercano donde poder hacerlo merece un poco más de atención cuando decidimos qué conservar y cómo queremos vivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>Landana Terapia, nuestro centro de psicoterapia en Tres Cantos</strong>, también ofrecemos la posibilidad de realizar sesiones al aire libre, en las zonas ajardinadas y junto al estanque del entorno del centro. Cuando encaja con las necesidades de la persona y el trabajo terapéutico, podemos acordar salir de la consulta, cuidando siempre la privacidad y la confidencialidad de la sesión.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Tres libros para seguir leyendo</h2>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Edward O. Wilson.</strong> <em>Biofilia</em><strong>.</strong> Una aproximación desde la biología a nuestra afinidad con otras formas de vida. Publicado en español por Errata naturae.</li>



<li><strong>Sue Stuart-Smith.</strong> <em>La mente bien ajardinada</em><strong>.</strong> Una exploración de la jardinería y su relación con la vida emocional. Publicado por Debate.</li>



<li><strong>Robert Macfarlane.</strong> <em>Las montañas de la mente</em><strong>.</strong> Un recorrido literario e histórico por nuestra fascinación por las montañas. Publicado en español por Literatura Random House.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">Referencias científicas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Coventry, P. A., et al. (2021). Nature-based outdoor activities for mental and physical health: Systematic review and meta-analysis. <em>SSM – Population Health, 16</em>, 100934. <a href="https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2021.100934">https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2021.100934</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bratman, G. N., Hamilton, J. P., Hahn, K. S., Daily, G. C., y Gross, J. J. (2015). Nature experience reduces rumination and subgenual prefrontal cortex activation. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences, 112</em>(28), 8567–8572. <a href="https://doi.org/10.1073/pnas.1510459112">https://doi.org/10.1073/pnas.1510459112</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ulrich, R. S. (1984). View through a window may influence recovery from surgery. <em>Science, 224</em>(4647), 420–421. <a href="https://doi.org/10.1126/science.6143402">https://doi.org/10.1126/science.6143402</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Park, S. H., y Mattson, R. H. (2009). Ornamental indoor plants in hospital rooms enhanced health outcomes of patients recovering from surgery. <em>The Journal of Alternative and Complementary Medicine, 15</em>(9), 975–980.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ana García Mañas, Psicóloga colegiada M-19.400</p>
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