Seguramente conozcas el mito de Narciso, un bello joven que quedó completamente enamorado de sí mismo al ver su reflejo en un estanque. Desde ese momento no pudo apartarse de ese lugar hasta que murió, convirtiéndole entonces los dioses en la flor que lleva su nombre. Este mito representa el concepto central del narcisismo, en el cual existe un exaltado amor y fascinación por uno mismo y por la propia imagen.

Autores como Bleichmar y Kohut lo consideran como una dimensión importante de nuestra personalidad, normal y necesaria en nuestras vidas. Se construye a través del vínculo interpersonal, por lo que el ambiente familiar juega un importante papel en el desarrollo del narcisismo, ya que necesitamos de la relación y reflejo amoroso de nuestros padres para desarrollar un amor sano hacia nosotras mismas1.
Hay dos situaciones que pueden alterar el desarrollo de este rasgo. En primer lugar, que se valoren demasiado los aspectos de la personalidad del niño, produciéndose una narcisización por exceso. Por otra parte, es posible que el niño/a perciba rechazo o indiferencia por parte de sus figuras significativas respecto a sus cualidades o aspectos de su personalidad, lo cual propiciará que se desarrolle un déficit de narcisización2.
Entendiendo que el narcisismo, en una manera ajustada, es necesario para un correcto funcionamiento, desde un narcisismo sano podremos sentir nuestra propia valía e integrar adecuadamente las representaciones buenas y malas de nuestra persona3. Esto nos facilitará una mejor regulación de emociones y recuperarnos de las decepciones o fracasos, tener metas realistas y mantener relaciones y vínculos sanos.4
Por otro lado, podemos considerar el narcisismo entre dos polos de un continuo, según la tendencia a adoptar patrones de funcionamiento más relacionados con la vulnerabilidad o con la grandiosidad5. De esta manera, una situación de déficit de narcisismo se relaciona con un sentimiento de profunda inferioridad, vergüenza e inseguridad al emprender cualquier actividad. En el extremo sobredimensionado, existirá una idea de sí mismo autoexaltada, elevada necesidad de admiración y falta de empatía sobre las necesidades y sentimientos de los demás, lo cual podrá interferir al intentar formar vínculos cálidos, íntimos y seguros 6. La consideración de ser especial y único podrá conducir a creer que sienten envidia de uno/a mismo/a, con respuestas agresivas ante las críticas, dificultad en el manejo de la frustración y elevada activación de dudas. La máxima expresión del narcisismo sería el Trastorno de la personalidad narcisista7.
El mecanismo principal del narcisismo sobredimensionado es la idealización de uno mismo/a, para evitar los efectos de la vergüenza y la depresión. De esta manera, existirá una gran dificultad para experimentarse a sí mismo de una manera auténtica, ya que se percibe de manera incompatible, bien desde su imagen idealizada o desde su imagen despreciada (“o soy la gloria o soy despreciable”), encontrándose permanentemente entre su propia autoestima y su desprecio. El trabajo personal, con el apoyo psicoterapéutico, irá orientado progresivamente a que la persona se perciba de una manera más ajustada, conectando con un sentido de identidad más allá de su percepción idealizada o despreciada e integrando ambos extremos.8
Para finalizar, rescatamos las palabras de Cristina Nadal9, pudiendo considerar que “todos/as somos narcisistas y este narcisismo regula todas nuestras interacciones, la diferencia está en el grado de libertad que cada uno pueda ir adquiriendo de existir alejado del ideal”.
Ana Martín
1 Martínez, Y. (2013). Un acercamiento gestáltico en el tratamiento del narcisismo por déficit. Tesina presentada a la AETG.
2 Bleichmar H. (1997). Avances en psicoterapia psicoanalítica. Hacia una técnica de intervenciones específicas. Paidós.
3 Kernberg, O. F. (1979). Narcisismo normal y narcisismo patológico. Desórdenes fronterizos y Narcisismo patológico (p. 278-301). Paidós.
4 McDonald, P. (2014). Narcissism in the modern world. Psychodinamic Practice, 20(2), 144-153.
5 Campbell, W. K. & Foster, J. D. (2007). The Narcissistic Self: background, an extended agency model and ongoing controversies. The Self (p. 115-138).
6 Campbell, W. K., Hyatt, C. S., Lynam, D. R. & Miller, J. D. (2017). Controversies in Narcissism. Annual Review of Clinical Psychology 13, 291-315.
7 Fernández de Gamboa, C. (2012). Trastorno de personalidad narcisista . Aperturas psicoanalíticas: Revista de psicoanálisis, (41), 14.
8 Garay, A (2016). Narcisismo y carácter, la polaridad entre imagen idealizada y despreciada. Tesina presentada a la AETG.
9 Nadal, C. (2004). Narcisismo necesario – narcisismo patológico. Gestalt: Boletín de la AETG (24), 64-73.

