¿Es posible meditar mientras nos lavamos los dientes, abrimos el ordenador, esperamos el autobús, conducimos o preparamos una taza de café? Para el maestro zen Thich Nhat Hanh, la meditación no tenía por qué quedar reservada al cojín, a una postura determinada o a un momento especial del día. Una de las prácticas que difundió para trasladar la atención plena a la vida cotidiana fueron los gathas: pequeños versos que acompañan acciones sencillas y nos ayudan a regresar al momento