Terapia con niños, niñas y adolescentes
Infancia y adolescencia
La infancia y la adolescencia son etapas de cambio y evolución. En este proceso, los y las jóvenes pueden experimentar dificultades en las relaciones con los demás o consigo mismos.
La terapia, además de explicar el desarrollo, el comportamiento y los diferentes momentos que atraviesan en su crecimiento, facilita las herramientas adecuadas para que puedan gestionar mejor sus emociones y desarrollen recursos para afrontar los conflictos que surgen.
Los más frecuentes son:
- Ansiedad, tics y miedos/ fobias.
- Rabietas y control de impulsos
- Fobia escolar, acoso escolar o bullying.
- Trastorno del déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).
- Dificultades en el aprendizaje.
- Depresión, que puede manifestarse como tristeza o como irritabilidad.
- Enuresis (mojar la cama) y encopresis.
- Problemas de sueño.
- Trastornos de la conducta alimentaria. Problemas de conducta, agresividad o rebeldía.
- Habilidades sociales (timidez, dificultad para relacionarse…).
- Conflictos en relación a la identidad sexual y la orientación del deseo. Adicciones (redes sociales, drogas…)
- Divorcio, conflictos frecuentes en casa o separación de los padres
¿Cuándo es recomendable llevar a mi hijo o hija a terapia psicológica?
Si notas cambios en su ánimo, dificultades en la escuela, problemas de conducta o mayor aislamiento, la terapia puede ayudar a niños, niñas y adolescentes a comprenderse y manejar mejor sus emociones. La terapia psicológica también sirve de apoyo en situaciones cotidianas como timidez, celos, miedos o dificultades para adaptarse a cambios importantes en la vida familiar o escolar.
¿Qué hace un psicólogo infantil en las sesiones?
Mediante juegos, diálogo y dinámicas adaptadas, la psicóloga acompaña al niño, niña o adolescente para que pueda expresar lo que siente y encontrar nuevas formas de afrontarlo.
¿Qué papel tenemos las familias en la terapia de nuestros hijos e hijas?
La familia es una parte esencial del proceso. La psicóloga os citará una vez al mes y suele orientaros para reforzar en casa lo trabajado y fomentar un entorno familiar más seguro y positivo.
¿Es normal que los y las adolescentes no quieran acudir a terapia?
Sí, al principio pueden mostrar resistencia. Por eso gran parte del trabajo se realiza en casa y es la familia la que lo consigue. Una vez aquí, la psicóloga sabe cómo acompañarlos con cercanía para que se sientan seguros y participen de manera activa. Ella se encargará de establecer un buen vínculo cuando lleguen a consulta.
¿La terapia infantil también ayuda con problemas escolares?
Sí, trabaja aspectos como la motivación, la atención, la confianza en una misma y la gestión de la frustración. Además, al acompañar al menor en su desarrollo emocional, le proporciona recursos para manejar mejor los retos de la adolescencia y la vida adulta.