A través de la relación interpersonal se satisfacen una serie de necesidades de especial importancia que son compartidas por todas las personas, están presentes en todas las relaciones y nutren la interacción humana, tal como describe Richard Erskine.
Las necesidades relacionales están presentes en nuestra comunicación diaria, ya seamos niños o adultos y, aunque inicialmente no seamos conscientes de ellas, al no ser atendidas pueden generarnos un vacío, anhelo o sensación de soledad. Incluso su ausencia puede llegar a desembocar en reacciones agresivas, pérdida de esperanza o dolor.
Y es que todos necesitamos el contacto con una persona que sea sensible a nuestras necesidades relacionales y que exista una implicación recíproca, pues estas necesidades se encuentran en la base de nuestra calidad como seres humanos.
A continuación, pasamos a explicar cada una de ellas:
- NECESIDAD DE SEGURIDAD: En una relación también necesitamos sentirnos a salvo, poder ser quienes realmente somos y mostrarnos sin temor a perder el respeto o cariño del otro al que nos mostrarnos. Abrirnos a otra persona supone bajar las defensas y exponernos a la respuesta del otro.
- NECESIDAD DE VALORACION: necesitamos que nos consideren valiosos, a nosotros y a lo que decimos, sentimos, pensamos… también incluye que nos cuiden y poder ser comprendidos, lo cual se manifiesta a través de las palabras, los pensamientos y las conductas.
- NECESIDAD DE “DEPENDER” O DE ACEPTACIÓN: tener a otras personas significativas en los que podamos confiar y que puedan protegernos, darnos ánimos, información y guía. Hay un deseo de poder acudir a alguien idealizado que sea “más grande, más fuerte y más sabio que uno mismo”.
- NECESIDAD DE RECIPROCIDAD: se refiere a estar con alguien que haya vivido lo mismo que la persona, que entienda lo que experimenta por haber pasado por algo similar y que tenga una perspectiva afectiva y cognitiva de nuestra experiencia. Responde al deseo natural de no tener que explicarlo todo.
- NECESIDAD DE AUTODEFINICIÓN: consiste en poder expresar nuestra propia singularidad y que ésta sea reconocida y respetada por el otro. En este caso es la necesidad de ser diferente y no parecido (como en la necesidad de reciprocidad). Es fácil que siendo niños puedan darse situaciones en las que se les exija conformidad y en las que se reaccione negativamente, por parte de padres y otros compañeros, ante sus esfuerzos de independencia y de ser ellos mismos. En este caso será importante mostrar apoyo ante cualquier expresión de la propia identidad y normalizarlo.
- NECESIDAD DE HACER IMPACTO: Causar impacto en la otra persona significa poder influir en el otro de alguna manera, cambiando lo que piensa, que actúe diferente o producirle alguna respuesta emocional o atraer su interés. Las relaciones sanas promueven el crecimiento psicológico y la autorrealización, para lo cual precisamos de la interacción con otros. La ausencia de impacto puede experimentarse como agobiante o degradante.
- NECESIDAD “EL OTRO TOMANDO LA INICIATIVA”: necesitamos que el otro también inicie en el intercambio interpersonal, pues si esto no ocurre, la relación estará desequilibrada, podrá resultar insatisfactoria e incluso dolorosa. Para que esta necesidad refuerce la relación, será necesaria una implicación auténtica con la otra persona.
- NECESIDAD DE EXPRESAR AMOR: El cariño y afecto son aspectos que se experimentan en las relaciones en las que hay cercanía e intimidad y expresarlos es otra necesidad relacional. La no expresión, supone negar parte de la experiencia interna y no autodefinirse dentro de la relación, por lo que su expresión tiene suma importancia. “Si quiero estar en contacto contigo, debo ser capaz de expresar esos sentimientos de afecto”.
Ana Martín

