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El estrés laboral: por qué sientes que “una parte de ti” no puede parar

¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando sentimos ansiedad, frustración o miedo en el trabajo e intentamos luchar contra esas emociones, muchas veces se vuelven todavía más intensas?

En nuestra consulta de psicología en Tres Cantos, cada vez vemos con más frecuencia a personas que acuden por estrés laboral, agotamiento mental, dificultad para concentrarse, irritabilidad o sensación de no poder desconectar. A veces no se trata solo de tener mucho trabajo, sino de cómo lo vivimos internamente: qué exigencias nos imponemos, qué miedo aparece cuando sentimos que no llegamos y qué partes de nosotros intentan protegernos, aunque lo hagan de una manera agotadora.

Desde la terapia psicológica, y en concreto desde el modelo de los Sistemas de Familia Interna —IFS, por sus siglas en inglés— desarrollado por Richard Schwartz, podemos entender mejor por qué ocurre esto y cómo empezar a manejarlo.

¿Qué es el modelo IFS?

El modelo IFS propone que dentro de cada persona existen diferentes “partes internas” que pueden sentir, pensar o reaccionar de maneras distintas.

Esto no significa que estemos divididos ni que haya algo raro en nuestra mente. Significa que somos más complejos de lo que parece. Una parte de ti puede querer descansar, otra puede exigirte hacerlo todo perfecto y otra puede tener miedo a fallar. Todas intentan ayudarte, aunque a veces lo hagan de formas que aumentan el malestar.

Además de estas partes internas, el modelo habla del Self, una dimensión más calmada, curiosa y compasiva desde la que podemos observar lo que nos ocurre sin juzgarnos.

Las partes internas y el estrés laboral

No hay un número concreto de partes internas, pero en IFS suelen agruparse en tres grandes tipos:

  • Partes protectoras: intentan evitar errores, críticas o situaciones dolorosas. A veces se vuelven exigentes, perfeccionistas o controladoras.
  • Partes heridas o exiliadas: contienen miedo, inseguridad, vergüenza o experiencias pasadas de fracaso, rechazo o desvalorización.
  • Self: permite observar lo que sentimos con más calma, escuchar nuestras emociones y responder de manera más equilibrada.

El estrés laboral no se entiende solo como una reacción a la carga de trabajo, los plazos o la presión externa. También tiene que ver con lo que se activa dentro de nosotras y nosotros cuando esas situaciones aparecen.

Al mismo tiempo, es importante no perder de vista algo fundamental: no todo el malestar que aparece en el trabajo es un “problema interno” que deba resolverse hacia dentro. En muchas ocasiones, el estrés laboral tiene que ver con condiciones externas desmedidas: sobrecarga de tareas, falta de reconocimiento, precariedad, ritmos imposibles o entornos laborales poco cuidados. Darse cuenta de esto es clave, porque no todo se soluciona con herramientas psicológicas. Hay malestares que señalan algo que necesita cambiar fuera: en la organización del trabajo, en las condiciones laborales o en el contexto social. Poder distinguir entre lo que depende de una misma persona y lo que forma parte de una exigencia externa excesiva es un paso importante para no cargar con una responsabilidad que no corresponde.

Un ejemplo cotidiano

Imagina que tienes que entregar un informe importante, preparar una reunión o responder a varios correos urgentes.

Puede que aparezca una parte exigente que diga:

“Tienes que hacerlo perfecto”.

Otra parte puede sentirse sobrepasada:

“No puedo con todo”.

Y quizá también aparezca una parte insegura:

“¿Y si me equivoco? ¿Y si piensan que no valgo?”.

Cada una de esas partes intenta protegerte a su manera. La exigente quiere evitar errores. La abrumada intenta avisarte de que estás llegando al límite. La insegura teme una consecuencia dolorosa. El problema es que, cuando todas hablan a la vez y ninguna se siente escuchada, la tensión interna aumenta.

Por qué luchar contra tus emociones empeora el estrés

Cuando intentamos suprimir la ansiedad, la frustración o el miedo, muchas veces esas emociones se intensifican.

Por ejemplo, si te dices: “No debería ponerme nerviosa con este proyecto” o “No puedo sentirme así”, tu cuerpo puede entrar todavía más en alerta. La emoción no desaparece; simplemente se queda intentando llamar tu atención con más fuerza.

Desde una terapia psicológica basada en una mirada compasiva, no se trata de eliminar esas partes internas, sino de escucharlas, entender qué intentan hacer por ti y ayudarlas a ocupar un lugar menos extremo.

Estrategias prácticas para manejar el estrés desde IFS

1. Conecta con tu Self compasivo

Haz una pausa de unos minutos. Respira. Observa cómo está tu cuerpo: tensión en los hombros, presión en el pecho, nudo en el estómago, cansancio, aceleración.

No intentes cambiarlo de inmediato. Solo observa.

Puedes preguntarte:

“¿Qué parte de mí está activada ahora mismo?”
“¿Qué emoción está intentando llamar mi atención?”

Este gesto sencillo ayuda a salir del piloto automático y a responder desde un lugar más calmado.

2. Escucha tus emociones sin juzgarlas

Después de esa pausa, prueba a preguntarle a esa emoción:

“¿Qué quieres decirme?”
“¿Qué necesitas ahora?”
“¿De qué intentas protegerme?”

Tal vez descubras que la ansiedad quiere ayudarte a anticipar riesgos, que la exigencia intenta evitar una crítica o que el agotamiento está pidiendo límites.

Escuchar una emoción no significa obedecerla sin más. Significa reconocer que tiene una función.

3. Integra tus partes internas

Puedes imaginar tus emociones y pensamientos como un equipo de trabajo interno. Cada parte tiene una función, aunque a veces se pase de intensidad.

La parte exigente puede ayudarte a hacer bien las cosas, pero no debería dirigirlo todo. La parte cansada puede recordarte que necesitas parar. La parte insegura puede señalar algo que necesita cuidado.

El objetivo no es expulsar ninguna parte, sino que puedan dialogar mejor entre ellas. Hay que saber que la parte más exigente suele recibir mucho refuerzo de superiores, responsables, compañeras y la misma empresa, pero psicológicamente necesitamos escuchar a las otras partes también para que no se produzca un desequilibrio.

Cómo aplicarlo en la vida laboral cotidiana

Si tienes un proyecto importante, puede aparecer una parte protectora que diga:

“Trabaja más rápido, no pares, no puedes fallar”.

Al mismo tiempo, otra parte puede sentirse agotada o sobrepasada.

Desde el Self, puedes intentar algo distinto:

  1. Reconocer la presión sin juzgarla.
  2. Aceptar que la parte abrumada tiene razones para sentirse así.
  3. Organizar la tarea de manera más realista.
  4. Poner límites cuando sea necesario.
  5. Pedir ayuda si el malestar se mantiene o empieza a afectar a tu vida.

El estrés laboral no siempre desaparece por completo, pero aprender a escucharte puede reducir su intensidad. Con práctica y acompañamiento profesional, es posible trabajar con más calma, claridad y autocompasión.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene pedir ayuda si el estrés laboral se mantiene durante semanas, si afecta al sueño, al estado de ánimo, a la concentración o a las relaciones, o si aparece una sensación constante de bloqueo, miedo o agotamiento.

En nuestra consulta de psicología, podemos explorar qué factores laborales, personales y emocionales están sosteniendo ese malestar. La terapia psicológica puede ayudar a comprender tus patrones internos, revisar la autoexigencia, trabajar la ansiedad laboral y aprender formas más saludables de relacionarte con el trabajo.

¡Pero cuidado! La terapia psicológica no solo ayuda a entender y regular el malestar interno. También puede ser un espacio para pensar qué está pasando en el entorno laboral y qué necesitas en este momento. A veces implica preparar conversaciones difíciles con responsables o equipos de trabajo, poner límites, revisar derechos laborales o pedir cambios concretos. En otras ocasiones, puede profundizar en la pregunta sobre si ese contexto laboral es sostenible o si sería necesario plantearse un cambio de trabajo. Este tipo de decisiones no son sencillas, y contar con acompañamiento psicológico puede ayudar a transitarlas con más claridad, realismo y cuidado.

Si buscas psicóloga en Tres Cantos o apoyo psicológico en Madrid, en Landanaterapia.com puedes encontrar un espacio clínico desde el que abordar el estrés laboral, la ansiedad, el perfeccionismo y el desgaste emocional con una mirada cuidadosa y no culpabilizadora.

Lucía de Francisco

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