Hay experiencias vitales a las que a veces cuesta poner palabras o encontrar comprensión por parte del entorno. El embarazo, el parto, el nacimiento de un hijo o una hija o una pérdida gestacional suelen vivirse rodeados de expectativas, consejos y relatos idealizados. Sin embargo, muchas mujeres atraviesan estos momentos acompañadas de emociones para las que parece no haber espacio: soledad, miedo, ambivalencia, culpa, tristeza o incluso la sensación de estar viviendo algo muy distinto de lo que esperaban o